Iván Font, CTO de Algoritmia, nos habla de la integración de la inteligencia artificial en el ecosistema de Microsoft Dynamics 365

En esta entrevista charlamos con Iván Font, CTO de Algoritmia, sobre su trayectoria dentro de la empresa, cómo ha evolucionado su equipo y el nacimiento de Alba, la división de inteligencia artificial de la compañía.

Algoritmia es partner de Microsoft y está especializada en la implementación de soluciones sobre el ecosistema Dynamics 365 y Microsoft 365, con un enfoque muy práctico orientado a la mejora de procesos empresariales. A lo largo de la conversación, Iván nos cuenta lo que realmente está pasando con la inteligencia artificial en las empresas: qué funciona, qué no, qué oportunidades están aprovechando y hasta dónde cree que puede llegar esta tecnología.

Iván, háblanos un poco sobre tu trayectoria en Algoritmia. ¿Cómo llegaste a la empresa y cuál es tu rol actual?

Actualmente soy CTO en Algoritmia, donde lidero el departamento técnico, formado por un equipo de 25 personas, al que llamamos Software Factory. Empecé hace nueve años, justo después de la universidad, sin experiencia previa en programación. Entré gracias a un curso de formación de dos semanas y fui creciendo dentro de la empresa hasta llegar al puesto que ocupo hoy.

Nuestro equipo trabaja con todas las tecnologías del ecosistema Microsoft, como Dynamics 365, Power BI o Azure, y está organizado por áreas de especialización con Team Leaders que se encargan tanto de coordinar los proyectos como de mantenerse al día con las últimas innovaciones. Esa estructura nos permite integrar soluciones como Alba de forma transversal, según las necesidades de cada cliente.

¿Cómo nació el proyecto Alba y qué representa dentro de Algoritmia?

Alba nació como una marca dentro de Algoritmia para agrupar todo lo que hacíamos en inteligencia artificial. Su nombre viene de Algoritmia Business Applications (AL de Algoritmia y BA de Business Applications). Al principio, estaba muy enfocada en proyectos de IA, pero con el tiempo ha crecido y ahora también incluye soluciones verticales, incluso algunas que no llevan inteligencia artificial como tal. Eso sí, siempre intentamos integrar IA en todo lo que hacemos porque sabemos que es clave para la evolución del mercado.

Alba no es un producto aislado, sino una pieza clave dentro de la oferta de Algoritmia. Su función es potenciar los sistemas de gestión empresarial con herramientas avanzadas de IA, automatización y bots inteligentes. Por ejemplo, si un cliente adquiere un ERP en Microsoft Dynamics 365, puede sumar soluciones de Alba para mejorar la gestión documental, automatizar procesos o agilizar la atención al cliente.

Una de sus grandes ventajas es que se integra sin fricciones en el ecosistema de Microsoft. Si una empresa ya trabaja con Power BI o Azure, Alba se adapta sin que tenga que cambiar nada en su infraestructura. Además, contamos con soluciones preconfiguradas, como Alba Demand o Alba Cashflow, diseñadas para que su despliegue sea rápido y eficiente.

Alba actúa como una capa de inteligencia artificial que se suma a los sistemas de gestión de Algoritmia, aportando automatización, análisis predictivo y bots para hacer que todo funcione mejor y más rápido.

¿Cómo funciona exactamente Alba y qué aporta a vuestros clientes?

En Alba trabajamos con dos tipos de proyectos. Por un lado, están los que surgen de nuestras propias ideas, cosas que detectamos internamente en nuestro equipo de I+D. Vemos una oportunidad de mejorar algún proceso empresarial y desarrollamos una solución que luego ofrecemos a los clientes que creemos que pueden sacarle partido.

Por otro lado, hay proyectos que nacen de una necesidad concreta del cliente. A veces, es porque varias empresas tienen el mismo problema, como cumplir con una nueva legislación o mejorar un proceso clave de su sector. En estos casos, no solo desarrollamos algo para ese cliente en particular, sino que intentamos crear soluciones que puedan escalarse y adaptarse a más empresas con retos similares.

Muchas veces, el mayor problema no es la tecnología, sino que los clientes entiendan cómo pueden sacarle provecho a la IA. Explicarles lo que pueden hacer con ella no siempre es fácil, así que en lugar de contarles todo en teoría, preferimos desarrollar soluciones listas para usar y mostrárselas en acción. Cuando ven el resultado, todo cambia. Así hemos conseguido herramientas que no solo funcionan bien en una empresa, sino que pueden aplicarse en distintas industrias sin problema.

¿Cuáles son los principales casos de uso de la IA en las empresas con las que trabajais?

Lo que más nos piden es automatizar tareas que son pesadas y repetitivas. Un caso típico es el reconocimiento inteligente de documentos. Antes, había gente que tenía que leer PDFs y copiar los datos a mano en otra aplicación. Ahora, con IA, extraemos la información automáticamente y la enviamos donde haga falta, sin que nadie tenga que perder tiempo en eso.

Otro caso muy común es el soporte interno en las empresas. Muchas compañías tienen equipos enteros dedicados solo a recibir correos y gestionar incidencias: “No me funciona la impresora”, “No tengo acceso a este sistema”

Con la IA, podemos crear agentes virtuales o bots que recojan estas solicitudes y respondan automáticamente. Si la consulta es sencilla, la resuelve el bot directamente. Si es algo más complicado, recopila toda la información y genera un ticket en Jira, ServiceNow o Azure DevOps. Así reducimos la carga de trabajo del equipo de soporte y dejamos que se centren en cosas más importantes.

Un buen ejemplo de esto es lo que hicimos para una multinacional del sector industrial, con varias plantas de producción en Europa. Antes, los supervisores de las fábricas perdían más de una hora al día rellenando informes en papel sobre el estado de las máquinas. Ahora todo eso está automatizado con tablets industriales que funcionan sin contraseñas gracias a Microsoft Entra ID y FIDO2 keys.

En menos de seis meses, desplegamos la solución en siete fábricas europeas, conectando a 5.000 trabajadores de primera línea. El resultado: se acabó el papel y la eficiencia en producción ha mejorado una barbaridad.

Microsoft también ofrece Copilot como solución de inteligencia artificial. ¿En qué se diferencia Alba y qué aporta de más a las empresas?

No son tecnologías opuestas, sino más bien complementarias. Copilot es una plataforma potente, pero muy estructurada. Ofrece funcionalidades predefinidas que, aunque útiles, no se pueden personalizar en profundidad. Permite añadir conocimiento, pero está pensado para casos de uso generalistas y no se adapta fácilmente a necesidades muy concretas.

En cambio, con Alba desarrollamos soluciones desde cero, totalmente adaptadas a cada cliente. Utilizamos modelos de IA ya existentes, como GPT-4, pero todo lo demás, desde el diseño hasta la interacción con el usuario, pasando por los filtros de contenido y la infraestructura, está hecho a medida. Esto nos permite abordar casos mucho más específicos que Copilot no puede cubrir.

Un buen ejemplo es el de una multinacional industrial con departamentos médicos internos. Creamos para ellos una solución basada en modelos predictivos, capaz de analizar datos de salud y anticipar posibles bajas laborales. Así pueden reorganizar tareas antes de que el problema se materialice. Copilot, por su estructura cerrada, no está pensado para gestionar este tipo de escenarios tan personalizados, con múltiples capas de seguridad y un tratamiento sensible del dato.

¿Qué piensas del presente y del futuro de la inteligencia artificial?

La IA está avanzando a un ritmo brutal. Cada día hay algo nuevo, y lo que hace seis meses parecía una revolución, ahora ya está quedando atrás. Esto es buenísimo porque nos permite hacer cosas impensables hace poco, pero también nos obliga a estar en constante adaptación. A veces invertimos semanas en desarrollar una solución y, de repente, aparece una herramienta nueva que hace lo mismo con un solo clic. Así que hay que moverse rápido, porque si no, te quedas atrás.

Creo que en los próximos meses vamos a ver otro gran boom de la IA, sobre todo con el avance de los procesadores cuánticos. Microsoft y otras empresas están metiendo mucha inversión en este tema, y cuando empiece a despegar de verdad, veremos cambios todavía más radicales.

Lo que me preocupa un poco es que no todo el mundo usa la IA con buenas intenciones. Hay países con regulaciones bastante estrictas, pero otros donde no hay control, y eso puede ser peligroso. La IA está genial cuando se usa bien, pero en las manos equivocadas puede ser un problema serio.

A nivel empresarial, la clave es no perderse en la vorágine de cambios y centrarse en desarrollar soluciones que realmente aporten valor. No se trata solo de subirse a la ola de la IA porque sí, sino de encontrar aplicaciones que de verdad mejoren el trabajo de las personas y la eficiencia de las empresas.